La comunidad internacional del cannabis

La comunidad cannábica internacional ha encajado algunos cambios últimamente; unos positivos, y otros negativos. Algunos de los estado más liberales de los no tan unidos estados de América han despenalizado el cannabis para uso médico (volveremos a esto más adelante). Mientras tanto, el reciente arresto y puesta en prisión de Soma en la ciudad de Praga parecía sacado de un libro de Allen Gingsberg (también volveremos a esto más adelante). Y, para terminar con la escena internacional, Soft Secrets acaba de poner en marcha su propia página en facebook.com, y ha publicado su primera edición estadounidense.

La comunidad internacional del cannabis es un grupo suelto que está formado por millones de personas, las cuales tienen en común su pasión por el cannabis. A pesar de su falta de afiliación, este colectivo subcultural está unido a nivel internacional por las diversas copas cannábicas, las ferias comerciales, las muestras y fiestas cannábicas, y los foros dedicados al cannabis a través de internet. Con su orientación hacia la libertad potencial de uso y cultivo del cannabis por parte de cualquier persona interesada, y hacia la “normalización del cannabis” en general, la comunidad internacional del cannabis es ya una fuerza con la cual poder reconocerse.

De manera figurada, la comunidad internacional del cannabis fomenta un ideal de un “Nuevo Orden Cannábico”, similar al Nuevo Orden Mundial. Principalmente, en el sentido de que la comunidad internacional del cannabis desea que las leyes referentes al cannabis estén totalmente a favor de su “legalización”, “despenalización” o “liberación”; a menudo, sin condiciones. Por lo tanto, los aspectos militantes de la comunidad internacional del cannabis (aquellos que hacen su guerra de forma pacífica, a base de semillas, clones y conocimiento) abogan en primer lugar por la “libertad del cannabis” como postura internacional respecto a la normalización del cannabis.

Al igual que un gobierno global, la comunidad internacional del cannabis tiene una jerarquía y una estructura propias. En la cima de esta pirámide tan mítica como real se encuentran los profesionales, los encargados de tiendas, los transnacionalistas y los criadores de semillas normales. Esas figuras de la industria cannábica cuyos nombres y rostros son reconocidos públicamente. A continuación, están los activistas médicos y los defensores, los editores y los autores, conocidos en sentido amplio por contribuir a la cultura del cannabis en todo el mundo. Luego, tenemos a los criadores aficionados, los criadores de semillas feminizadas, los cultivadores comerciales y los que mantienen clones, los contrabandistas y los tratantes de cannabis; estos no gozan de reconocimiento, pero hacen que toda la escena se mantenga en movimiento. Más abajo, se asientan los millones de cultivadores privados. Y, por último, toda la pirámide está soportada por los miles de millones de personas que, en un momento u otro de sus vidas, han sido fumadores de cannabis.

A diferencia de otras pirámides y sistemas de orden globales, resulta bastante normal y aceptable que un cultivador privado se fume un canuto con un criador profesional; que un encargado de tienda le proporcione a un fumador su primera unidad de cultivo; que el cultivador privado le haga llegar una flor al activista médico; y así sucesivamente. En este sentido, la comunidad internacional del cannabis tiene pocas barreras, inhibiciones o limitaciones. Al fin y al cabo, todos los que componen la comunidad internacional del cannabis (a excepción de muchos usuarios médicos) accedieron a la cultura del cannabis en el mismo nivel de experiencia inicial: como fumadores de cannabis.

Uno de los motivos por los que la comunidad internacional del cannabis sigue estando prohibida a nivel global es la naturaleza efímera de ésta. La fluidez que existe entre sus miembros se traduce en que la comunidad internacional del cannabis no puede controlarse fácilmente por ninguna persona o corporación. La comunidad internacional del cannabis no levanta fronteras alrededor de aspectos superficiales, como pueden ser el color, la clase, el credo, la casta, la religión, la ideología o la raza. Es posible que esta unidad haga que la comunidad internacional del cannabis esté más vinculada que cualquier otro grupo internacional.

Políticamente, la comunidad internacional del cannabis está tan enmarañada con tantos miembros de grupos de presión, timadores, embaucadores, estafadores y charlatanes como hay en la televisión. Este aspecto de la comunidad internacional del cannabis es, en muchos sentidos, su mayor ruina. Los grandes egos, el dinero y los asuntos personales han generado en el pasado rivalidad, malicia y falta de armonía en general dentro de la comunidad cannábica (especialmente, entre los usuarios que actúan online).

En última instancia, la comunidad internacional del cannabis está gobernada por una sóla cosa: el cannabis. Y éste está regido por la naturaleza; a menos que vivas en California, en cuyo caso está regido por Arnold Schwarzenegger. Esto nos lleva a la escena norteamericana, con todos sus problemas. En lo político, el ala norteamericana de la comunidad internacional del cannabis está ahora mismo a media agua, y se da un limbo entre los estados (y las leyes estatales) que han despenalizado el cannabis para uso médico, y aquellos estados (con leyes distintas) en los que está prohibido el uso médico del cannabis. Para mayor confusión, la ley federal prohibe el uso del cannabis a todo el mundo, independientemente del estado en que se encuentren, o de si van en silla de ruedas o no.

En el Reino Unido, la Proposición 215 estadounidense equivale al llamamiento del alcalde de Londres para que los guardias de tráfico, los C3PO (agentes comunitarios de atestados) y los policías especiales ignoren por completo las infracciones de cannabis. Al mismo tiempo, la policía real, la policía secreta (CID) y la brigada antidroga sigue asaltando la propiedad privada, y llevándose a la gente a comisaría para un cacheo rápido. Todo por la posesión de una planta, flores secas o un concentrado herbal.

Mientras tanto, en Europa, la noción de libertad cannábica ha dado recientemente un paso adelante y dos atrás en Praga. La República Checa acaba de sumarse a la lista creciente de países despenalizados de la UE, lo cual es una gran noticia para todos los que están involucrados en ese país. Para todos, excepto Soma, que fue arrestado por agentes de policía vestidos de paisano mientras daba una charla en una feria comercial, tras pasarle un canuto a alguien del público. Dos días después, Soma fue puesto en libertad, y sin daños, aunque parece que la despenalización alberga muchos pisos ocultos (o podrían ser puertas de celdas).

Al otro lado del charco, en Méjico, el uso personal del cannabis ha sido despenalizado por completo recientemente. Básicamente, en respuesta a la guerra contra las drogas, que el gobierno mejicano considera una creación artificial de Estados Unidos para llevar su país a la bancarrota a la vez que EE.UU. se enriquece aún más por medio de los narcodólares. Y, de vuelta al Reino Unido, el activista médico Pinky Starr aterrizó con cannabis prescrito legalmente por un doctor holandés, y no fue arrestado; en un momento en el que el nuevo gobierno extremista holandés pretende prohibir que los turistas disfruten en sus coffeeshops ilegales (¿?)

En contraste, se puede decir que ocurre lo contrario en Irlanda, donde se ha producido el cierre de todas las head-shops y en cuyos pubs se están difundiendo panfletos contra el cultivo de cannabis; no por el gobierno, sino por grupos paramilitares localizados. Para destacar aún más la hipocresía que rodea al cannabis en Europa y la UE, en Alemania, la gente puede llevar hasta 10 gramos de cannabis sin temor al arresto o a la estigmatización. Por el contrario, en Polonia, justo en la puerta de al lado, la policía golpea brutalmente con porras a los usuarios de cannabis por llevar menos de un gramo de cannabis. Mientras que en España, no es infrecuente que los cultivadores de cannabis que sufren robos llamen a la policía para que les ayude a atrapar a los ladrones de cannabis.

Afortunadamente, la mayor parte de la comunidad cannábica internacional rechaza por completo –y, a menudo, ignora- muchas de las leyes ilógicas que se han impuesto a la planta del cannabis y a la gente que la cultiva y la disfruta. En su lugar, la comunidad internacional del cannabis proporciona su propio conjunto  de directrices, las cuales pueden ser igualmente ignoradas por los gobiernos. La división entre cannabis y niños es la idea que más se esgrime, seguida por un reduccionismo centrado en la relación entre cannabis y criminalidad. Sin embargo, los gobiernos globales tienen poco que ganar y mucho que perder si apoyan estas propuestas, por lo que hacen lo mínimo a favor de cambios tan radicales.

fuente

Somos una empresa afincada en Ámsterdam formada por gente con muchos años de experiencia trabajando con semillas de cannabis. www.multiseeds.es

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